herramientas :: contacto

Lato, madre, con música y palabras que no entiendo. Soy invisible. ¿Nací lejos, entre sombras que no recordaré? ¿O me falta llegar aún, tener manos y ojos, tener abuelas y pasado y luz en el borde de las cosas?
Otra danza me llama, como a ti. Su música es hermosa: nadie escucha.

Las aguas se marcharon en la sombra: la luz no las está sobre la tierra seca, que se muerde las carnes, que se arranca pedazos. No quiere ser: se piensa casa de miradas frías y burlas ardorosas. Cuando se haya devorado entera, se expulsará en un grito de materia hasta no sabe dónde.

Tuve un sueño con estrellas, con frío en la piel, con el silencio; también, con una cara amada. Otras gentes, todo el día, me han mirado, y se preguntan. Pero yo sé.

¿Usted vino aquí por mis confines? Yo no existo en ellos. Usted tampoco.
Adelante cuanto quiera las manos: ¿no sabía que estas fronteras se alejan y se burlan?
Did you come here for my boundaries? I do not exist on them. Neither do you.
Move your hands forward as much as you like: didn’t you know these borders can recede and mock?

Mi boca, como dicen los cristianos, habla por miles. Y en sitio alguno se me encuentra. Lejos, en tu tierra, dime si reconoces mi país, si sabes de los sueños que era dable tener cuando todas vivimos.
El tiempo es vasto, me dicen, y tus ojos no saben; sea, pero un día nos veremos otra vez, en el tratado de las cosas idas, cuando nuestra carne sea tan sólo una fracción de esa memoria empolvada. Hasta pronto.
He de saber si estás mirando todo: la bóveda, la voz en el descenso, las dos caras que luchan en mi cara, los sueños que murmuran a la tierra. No escuches a los sabios en salmuera que se llaman arúspices. ¡Qué poco son los símbolos que forman las letras de mi nombre, los pronósticos de quienes creen mandar sobre mi cuerpo tendido hacia lo alto! Pero a la vez, Verdad asoma a veces en sus bocas manchadas: soy mensaje de dos que no se tocan mas se piensan y hacen girar el mundo.

Ésta es mi hermana. Me es muy querida. No les diré su nombre porque, si la esperan, ella misma podrá decirlo. El mundo nos asombra todavía. A ella, en verdad, le asombra un poco más que a mí: recuerdo que antes yo veía distintas las manos de mi madre, el cielo de sus brazos y sus pechos, los caminos.

Mis pies, que no pueden verse, tampoco sirven para caminar. ¿Cómo quieren que sepa si mi tierra es de grandes distancias?

¿Qué es este espacio? Es una rendija. Una línea delgada, vista muy de cerca. Un instersticio. Las imágenes se encuentran en nidos de azar, de términos sesgados y extraños; las máquinas desconocidas en todas partes, en el otro lado de las pantallas, reciben sus encargos, van, y vuelven con postales de Setodo y Nadentiendo. La mano que gobierna estos signos corta las fotos (”están completas porque acaban donde yo deseo”) e imagina su sentido. Poco más se puede hacer. Hay una versión de esta nota en la lengua franca, la del poder más próximo. Pocas más habrá: el juego debe ser fiel a sus límites, y la puerta persiste en su abrirse y su revelar.
What is this space? It is a crack. A thin line, very close to the eye. An interstice. The images have nests made out of random, of tilted, strange terms; the unknown machines that lie everywhere, at the other side of the screens, receive their orders, go fetching, and return with postcards from Knowall and Understandnil. The hand that drives these signs crops the photos (”they are complete because they end where I choose”) and imagines a sense for them. Little more can anyone do. This note is a translation to the lingua franca, that of the nearest power. Little more will there be. The game must be faithful to its own limits, and the door persists in its opening and revealing.

Tengo dos hijos. Nueve y doce años. Y ahora (he parado a mirar) advierto este problema: ¿Vienen los dos de lo último del futuro? ¿O las puertas no se habían cerrado y viene lo de siempre: informe, pleno, intolerable, doloroso, multidoloroso, gritoymilgritos de colores, muchachas afeitadas, aretes y cueros y tambores?

Las Casa de los Órganos: la noche de garras y de dientes y de carnes: los locos, los deformes, los gigantes, reunidos: en tropel: en la carrera por alcanzar al grito diminuto, falda escolar, secrtetos en emblema, músculo sin usar y tembloroso, zapatos que resbalan peldaño tras peldaño tras peldaño.
Como ella, nos dirán, somos un símbolo: buscamos paz y hallamos el horror, que se entromete hasta con nuestros sueños.
“Ya no sé cómo continuar mi vida”, dice la nena. Suspira por el otro tiempo. Pero la escalera es infinita, como los pilares en casa de los dioses…

Y en el vaso, al aire tibio y a las vibraciones, descansa la poción. Su efecto es el de todas, mas constante y de amables costumbres: sabe como un gran símbolo diluido, y causará un temblor que no se olvida porque no se recuerda. Beba, beba: su paso por la tierra ¿no ha de ser mirado por la cara visible del misterio?

Pienso voces de aceite. Mis pasos tienen número, cardinal, reducido como el espacio de mi aliento. Soy lo que ves y no soy lo que ves. ¿Qué harás cuando me toques: cuando sepas la verdad con tus manos?
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