herramientas :: contacto
“Lisa, querida Lisa:
¿qué está esperando de toda esa gente?”
No lo sé:
nadie puede saberlo
porque los signos están rotos, como decía
uno del que usted no sabe;
porque las cosas disminuyen y pierden
sus nombres,
porque usted y yo somos semillas
plantadas en tierra vaga,
móvil, inconstante.
Porque hoy sólo escribo
a usted, recortada, prístina,
en un día siempre igual.
“Lisa, dear Lisa,
what do you expect from all those people?”
I don’t know:
no one can know
because the signs are broken, like someone
who you don’t know about used to say;
because things fade and lose
their names,
because you and I are seeds
planted in vague,
inconstant, moving soils.
Because today I only write
to you, cut out, pristine,
in a day unchanging.

1
Toma el camino de la niebla,
mujer; sube la loma
cuya cima está oculta:
ve con paso decidido, como el de quien va
a recoger el agua o mirar desde lejos
las fiestas.
La parte escondida del mundo:
las casas que reclaman las nubes,
los pasos adelante y atrás
de tus pasos, pero también
el envés de las hojas, las puntas de los rayos
del sol, los sueños de tus compañeras
de sueño más tranquilo,
todo eso entrará en liza ahora,
para protegerte:
para que ella te pueda mirar
en las revueltas del mediodía, las horas
rojas y las horas negras,
la canción de los brazos y los dientes.
2
Filomena está, Filomena
simiente de peligro,
mentira decretada: vida ejemplar
en el millón de almas
en el fondo.
Maria Giovanna, madre y favorita.
Giuseppina, que en otras tierras
hubiera sido igual: humilde
cantadora del polvo
como Lorenza, Pia, Alessandra,
Francesca, Giorgia, Aurelia o Isabella:
nombres pequeños, voces de vapor, historias
para espacios en blanco.
3
No está clara la causa
defendida, no hay la memoria
de nuestra hondonada
o nuestro valle o nuestra ribera
roja o negra o verde
como el sueño:
las balas penetraron en la carne
cuando el ojo no estaba,
cuando el orgullo se dormía
en el papel y los metales milagrosos.
Ahora toma el camino
del retorno, mujer,
al libro de recortes y las notas
al pie, a los entierros
en silencio, a las preguntas
que no ha de contestar el futuro,
gran turba que adelanta
en la carrera, siempre ganándole
a la noche.
1
Take the misty road,
woman; up the hill
towards its hidden top:
may your walk be firm, like that of who
goes for water or to see the feasts
from afar.
The hidden part of the world:
the houses claimed by clouds,
the steps in front and behind
your steps, but also
the reverse of leaves, the points
of sun rays, the dreams of those
of your companions who dream the most at peace,
all that will be at war now
to protect you:
so she can look at you
at the revolts of noon, the black
and the red hours,
the song of arms and teeth.
2
Filomena is here, Filomena
seed of danger,
lie decried: exemplary life
for the million souls
all the way down.
Maria Giovanna, mother and favorite.
Giuseppina, who on other lands
would have been the same: humble
singer of dust
just like Lorenza, Pia, Alessandra,
Francesca, Giorgia, Aurelia or Isabella:
little names, steam voices, stories
for blank spaces.
3
It is not clear which cause
is defended, there is no memory
of our hollow,
our valley, our shore,
red or black or green
as the vision:
the bullets entered the flesh
while the eye wasn’t there,
while pride was asleep
on the paper and the miracle metals.
Now take the road
back, woman,
to the scrapbooks and the footnotes,
to the silent
burials, to the questions
which the future will not answer:
that great mob, leaving you behind,
always outracing
night.

Aquí no sé la muerte,
ni su mano,
ni su casa de reflejos:
sé la cara de mamá
(oculta tras la caja)
y sé el día.
Here I don’t know death,
nor his hand,
nor his house of reflect:
I know the face of mother
(hidden behind the box)
and I know the day.

hay algo en su palma
hay algo en la luz de su palma
hay algo infinito en esa luz
los ojos me nacieron
para alzarse
en busca de esa luz
pero el adentro
del alma en el sopor quiere saber
¿mi cara fascinada es la del falso
arconte y poderoso?
¿la del deseo
sombra arrodillada
entre mis obras negras?
¿la del gozoso y animal atento
a nuestra pieza ínfima?

Recortados: mi esposo,
seguro en las ausencias; más aún
la suegra de mi hermana,
entre nosotros por un parpadeo
de la divina luz.
Yo misma tengo un cuerpo fragmentario,
como los de mis hijas.
Pero mi rostro, en casa,
que es otro y que se mira,
se cifra en el instante:

¿Sabes dónde estoy?
Me tomaron
del pasado remoto
de mi primera madre:
la que vino a servir
mi futuro.
No sé quién fue.
Tampoco sé de la princesa
para quien muevo el cuerpo.
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