Ésta es mi hermana. Me es muy querida. No les diré su nombre porque, si la esperan, ella misma podrá decirlo. El mundo nos asombra todavía. A ella, en verdad, le asombra un poco más que a mí: recuerdo que antes yo veía distintas las manos de mi madre, el cielo de sus brazos y sus pechos, los caminos.
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